Técnicas de Concentración

TÉCNICAS DE CONCENTRACIÓN

La concentración mental es un proceso psíquico que se realiza por medio del razonamiento; consiste en centrar voluntariamente toda la atención de la mente sobre un objetivo, objeto o actividad que se esté realizando o pensando en realizar en ese momento, dejando de lado toda la serie de hechos u otros objetos que puedan ser capaces de interferir en su consecución o en su atención. La concentración es vital para el estudio y el trabajo.

Concentración y estudios

La concentración es especialmente importante para el proceso de aprendizaje. De ahí que se intente por todos los medios potenciar esta capacidad que es imprescindible para la adquisición de nuevos conocimientos. Sobre este aspecto, la psicología educativa ha hecho importantes observaciones y aportes. Por otra parte, la concentración mental se usa en casi todos los deportes individuales (ajedrez, tenis, gimnasia, etcétera), donde ayuda al ejecutor a enfocarse en las acciones que están siendo desarrolladas.

Patologías de la concentración

La concentración puede verse mermada, incluso completamente bloqueada por trastornos, enfermedades o conductas de diverso tipo.

El síndrome que bloquea específicamente la capacidad de atención-concentración de un sujeto es el conocido como Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Un hábito que altera la capacidad de atención de un sujeto es el consumo abusivo de drogas (véase al respecto Drogodependencia y Uso recreativo de drogas). Aunque esto es válido — a corto o a mediano plazo — para cualquier droga, los efectos del consumo de ansiolíticos (barbitúricos y benzodiazepinas) se consideran particularmente dañinos para las funciones de concentración y memoria.

El estímulo de la concentración

Además del deporte, otras prácticas como la lectura, la meditación (Ej. la meditación zen) y el yoga han probado ser medios efectivos para mejorar la concentración mental, pues estimulan la producción de ondas alfa, ondas beta, ondas theta y ondas delta en el cerebro, las cuales se relacionan con la relajación, la calma, la creatividad, el incremento de la memoria y la solución de problemas.

Todo el mundo en esta bola de agua sabe que la meditación reduce el estrés. Pero con la ayuda de la avanzada tecnología de un escáner cerebral, los investigadores están empezando a demostrar que la meditación afecta directamente a la estructura y a las funciones del cerebro, modificándolo de una manera que parece incrementar el alcance de la atención, agudizar el enfoque y mejorar la memoria.

 
Un estudio reciente encontró evidencias de que la práctica diaria de la meditación hace que se hagan más densas las partes del córtex cerebral responsables de la toma decisiones, la atención y la memoria. Sara Lazar, científica investigadora en el Hospital General de Massachussets, presentó el noviembre pasado unos resultados preliminares que demostraban que la materia gris de 20 hombres y mujeres que meditaban durante 40 minutos al día, era más densa que la de aquellas personas que no lo hacían. Al contrario que en estudios previos, que se centraban en monjes budistas, los sujetos en esta ocasión eran trabajadores del área de Boston que practicaban un estilo occidental de meditación llamado atención, o meditación interior. “Hemos demostrado por primera vez que no necesitas hacerlo durante todo el día para lograr estos resultados”, dijo Lazar. Y lo que es más, sus resultados sugieren que la meditación podría ralentizar el adelgazamiento natural que esa sección del córtex sufre con el paso del tiempo. 


Las formas de meditación que están estudiando Lazar y otros científicos implican que el sujeto se centre en una imagen, un sonido, o en su respiración. Aunque resulta aparentemente simple, su práctica parece ejercitar las partes del cerebro que nos ayudan a prestar atención. “La atención es la clave para aprender, y la meditación ayuda a regularla voluntariamente”, dice Richard Davidson, director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin. Desde 1992, Davidson ha colaborado con el Dalai Lama en un estudio del cerebro de los monjes tibetanos, a quienes él llama “los atletas olímpicos de la meditación”. Usando cubrecabezas equipados con sensores eléctricos y colocándoselos a los monjes, Davidson ha registrado sus poderosas e inusuales ondas gamma, mucho mejor sintonizadas en los tibetanos que en los meditadores novicios. Los estudios establecieron un vínculo entre la sincronía de estas ondas gamma y el incremento en la conciencia. 


Muchas de las personas que meditan afirman que la práctica restaura su energía, lo cual les permite desempeñar mejor cualquier tarea que requiera atención y concentración. Si así fuera, ¿no sería igual de beneficiosa una siesta a medio día? No, dice Bruce O’Hara, profesor asociado de biología en la Universidad de Kentucky. En un estudio que se publicará este año, sometió a estudiantes de colegio bien a meditación, a sueño o a ver televisión. Después realizó con ellos lo que los sicólogos llaman vigilancia sicomotora, pidiéndoles que apretaran un botón cuando se emitiese una luz sobre una pantalla. Aquellos que habían aprendido a meditar, realizaron el test un 10% mejor; “un salto enorme, estadísticamente hablando”, dice O’Hara. Aquellos que dormitaron lo hicieron significativamente peor. “Lo que implica”, según teoriza O’Hara, “que la meditación podría restaurar la sinapsis, al estilo de lo que sucede cuando dormimos, pero sin el atontamiento inicial”.

 
No es nada sorprendente, dados esos resultados, que un creciente número de compañías (incluyendo a Deutsche Bank, Google y Hughes Aircraft) ofrezcan clases de meditación a sus empleados. Jeffrey Abramson, jefe ejecutivo de Tower Co., empresa de desarrollo afincada en Washington, dice que el 75% de su plantilla asiste a clases gratuitas de meditación trascendental. Hacer que sus empleados sean más listos es solo uno de los beneficios; los estudios dicen que la meditación mejora también la productividad, en gran medida gracias al efecto de prevención de enfermedades relacionadas con el estrés y reduciendo el absentismo. 

Otro beneficio para los empleados: la meditación parece ayudar a regular las emociones, lo cual en cambio ayuda a que las personas sepan arreglárselas. “Uno de los dominios más importantes donde actúa la meditación es el de la inteligencia emocional; un conjunto de habilidades mucho más consecuentes para el éxito en la vida que la inteligencia cognitiva”, dice Davidson. De modo que, como resolución para el nuevo año que le rendirá grandes beneficios en casa y en la oficina, intente hacer esto: solo respire.

Tómate un tiempo para meditar

Hace unos días compartimos que numerosas multinacionales cuentan con una sala dedicada específicamente para que sus empleados meditasen. Este ejercicio cambia los patrones cerebrales y mejora el enfoque mental, lo que puede mejorar el rendimiento cognitivo. Hay una gran cantidad de aplicaciones gratuitas y recursos en línea que te ayudarán a meditar y practicar la respiración controlada en tan solo cinco minutos.

Practica ejercicio con regularidad

La actividad física regular ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, mantiene el corazón saludable y estimula las regiones cerebrales involucradas en la función de la memoria. También reconecta los circuitos de memoria para que funcionen de manera más eficiente.

Para concentrarnos más en el trabajo tenemos que analizar y reducir las distracciones, establecer y cumplir unos tiempos de descanso, y participar en actividades que mejoren tanto nuestro bienestar físico como mental. Esto no solo te ayudará a concentrarte, sino que además mejorará tu calidad de vida.

Fuente: Wikipedia

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